Los próximos 8 años serán fundamentales para definir los próximos 20 años de Argentina. Las decisiones tomadas en este periodo tendrán un impacto significativo en la economía, la sociedad y la política del país que se extenderá en las próximas décadas.
Contexto actual
-En el primer semestre de este año, el 59% de los chicos de entre 12 y 17 no pudieron cubrir sus necesidades básicas alimentarias (Fuente Instituto Nacional de Estadística y Censos). En un salón de 10 alumnos, 6 están bajo la línea de pobreza.
Este dato crudo nos debe llamar a la reflexión sobre las decisiones que hemos tomado como sociedad.
-Argentina se encuentra en una crisis sin precedentes, no sólo por nuevos problemas (los niveles jamás visto de pobreza), sino porque el deterioro general parece darse en cámara lenta, desde hace al menos 10 años. La gravedad no sólo está en que hay más personas pobres, sino en que sus padres y abuelos fueron pobres, lo que genera pobreza estructural, de la cual es muy difícil salir.
-La inflación interanual en septiembre fue del 124% (Fuente Indec). Recordemos que la inflación impacta de manera desproporcionada en los sectores más vulnerables de la sociedad porque, en general, tienen menos capacidad para adaptarse a los aumentos de precios. Los hogares de bajos ingresos destinan una mayor proporción de sus ingresos a necesidades básicas como alimentos, vivienda y transporte. Cuando los precios de estos productos aumentan, se ve erosionado su poder adquisitivo, lo que significa que deben gastar una parte cada vez mayor de sus ingresos en bienes esenciales, dejando menos margen para otros gastos o ahorros.
-La emisión de pesos, que alcanza récords históricos, presiona el alza de la inflación, ya que aumenta la cantidad de dinero en circulación, sin que produzcamos más bienes y servicio. + billetes ≤ producción = +inflación.
-Los salarios reales tocaron el mínimo histórico en los últimos 10 años. Estamos experimentando una disminución significativa en nuestra capacidad de compra y calidad de vida. A medida que los salarios se rezagan frente a la inflación y los precios aumentan, el poder adquisitivo se debilita, lo que significa que tenemos menos recursos para satisfacer nuestras necesidades básicas, acceder a servicios de calidad o invertir en nuestro futuro.
En cuanto a la política, la polarización extrema dificulta los consensos necesarios para implementar políticas a largo plazo: bajar el gasto público, limitar al extremo la emisión, etc.
La carencia del sentido del Estado a largo plazo, y la priorización de intereses personales o corporativos sobre el bien común han llevado a un manejo deficiente de las instituciones estatales.
El "capitalismo de amigos" en el Estado, donde se otorgan favores a empresas y personas cercanas a la élite política, ha erosionado la transparencia y la competencia.
La colonización del Estado por corporaciones políticas, empresariales y sindicales plantea el conflicto de intereses y la toma de decisiones basada en beneficios privados, que da la espalda a nuestras necesidades.
¿Cómo salimos de esto?
"La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo." - Nelson Mandela.
Para enfrentar estos problemas, necesitamos tener visión a largo plazo. Gobernar debe ser educar.
-La educación de calidad es la herramienta para romper el círculo vicioso de la pobreza estructural. Al proporcionar a los niños las habilidades y el conocimiento necesarios para acceder a empleos de mayor remuneración, la educación puede elevar las perspectivas de las futuras generaciones y reducir la dependencia de la asistencia social.
-No se trata solo de adquirir conocimientos académicos, sino también de brindar habilidades técnicas. La educación en saberes técnicos puede equipar a los estudiantes con las herramientas necesarias para encontrar un lugar en el mercado laboral mejorando sus oportunidades económicas.
-Fomenta la formación de ciudadanos críticos y conscientes de su entorno. Esto impacta en una mayor participación en el proceso político y en una demanda de representantes políticos que actúen en beneficio del bien común y no de intereses particulares. La educación es fundamental para una cultura de la responsabilidad política.
-Empodera a la sociedad para exigir una mayor transparencia y rendición de cuentas de los políticos.
-Es inclusiva: fomenta la igualdad de oportunidades, independientemente del origen socioeconómico.
Al igual que en tiempos pasados, la educación puede ser nuestra aliada para transformar Argentina. Siguiendo el ejemplo de Sarmiento, hoy tenemos la oportunidad de retomar ese legado. La educación sigue siendo la clave para superar nuestros desafíos como sociedad, y para unirnos en pos de un futuro justo y próspero.

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